Un terremoto de magnitud 7,3 en la escala de Richter sacudió a la hermana República de Haití, el país más pobre de nuestro continente, desatando posteriormente una alarma de Tsunami. El seísmo se produjo a las 16.53 de ayer 12 de enero. El Kabrakán haitiano arroyó principalmente la capital del país, Puerto Príncipe. Los daños materiales son importantes y por el momento se cuentan centenares de víctimas mortales, e incontables desaparecidos.
¡SEAMOS SOLIDARIOS!
“El temblor tuvo su epicentro a escasos 15 kilómetros de Puerto Príncipe. La tierra tembló por espacio de más de un minuto. Además, se activó durante dos horas la alarma por tsunami en varios países del Caribe, entre ellos Cuba, la República Dominicana y las Bahamas. El Centro de Advertencia de Tsunamis de EE UU en Hawai levantó la alerta de tsunami después de comprobar que el movimiento sísmico provocó una marejada de 12 centímetros sobre lo normal en Santo Domingo, República Dominicana, y de menos de un centímetro en las profundidades, sin que esto supusiera una amenaza para las zonas costeras.“, dice ElPaís.
¿Qué puedo hacer yo?
Muchos han sido ya los gobiernos que expresan su solidaridad con Haití, y el BID ya ha donado 200 000 dólares para las víctimas. ¿Qué podemos hacer nosotros? Seguramente se empezará la recaudación de alimentos, medicina, ropa, agua, etc. en diferentes lugares, así que hay que estar pendiente de lo que se diga para poder ser solidarios con esta nación que tanto ha sufrido ya. Recordemos el terremoto en Guatemala en1976, sin solidaridad quién sabe cómo hubiésemos logrado salir adelante, resbalando en tan profundo y doloroso llanto…
SI USTED CONOCE ALGUNA ORGANIZACIÓN QUE ESTÉ COMENZANDO LA RECAUDACIÓN,
COMUNÍQUELO EN COMENTARIO,
¡YO LO PUBLICO CON MUCHO GUSTO!
¡GRACIAS!
La madre Naturaleza
es a veces mala madre
cuando sacude con fuerza
haciendo un daño tan grande;
más a los que la pobreza
les hace vivir con hambre,
haciendo que sus viviendas
no superen este lance
cuando bajo ellos la tierra
sin avisarles se abre.
No eran siquiera las cinco,
de la tarde de este martes,
cuando de pronto el seísmo
sorprendió de modo grave.
Tras un sórdido ruido
la tierra madre se abre.
No cesan de oírse gritos,
hay madres que pierden hijos,
hijos que pierden sus madres,
las casas se vuelven nichos,
la muerte inunda las calles,
todo abajo se ha venido,
edificios destruidos
incluídos hospitales,
los atrapados y heridos
esperando los rescates
… hacía más de dos siglos
que un terremoto tan grande,
que un seísmo tan dañino,
no era tan fiero y salvaje.
Lo primero que me asalta
en esta desolación
es por qué la tierra paga
con este gesto traidor
a los que más la trabajan,
a los pobres, que ellos son
quien más de cerca la tratan
trabajando sol a sol;
ellos, con frágiles casas
que construyen con sudor,
ellos, que no tienen nada
pierden más con la agresión
y quedan más en la nada
pero con mayor dolor.
Oh, Madre Naturaleza,
no lances con tanta fuerza
tu furia en forma de piedras
sobre familias enteras;
no dejes más que la tierra
se quiebre de tal manera
bajo los que la pobreza
tienen de fiel compañera.